miércoles, 21 de marzo de 2012

LAS ENFERMEDADES OSEAS



LAS ENFERMEDADES OSEAS

Al igual que el resto de las funciones y de los órganos del cuerpo, el esqueleto, o para ser más exactos, los huesos que lo constituyen, están sujetos a lesiones y a enfermedades. Entre las lesiones, están las fracturas, que la mayoría de las veces están causadas por una caída o por un choque violento que provoca la ruptura de un hueso y hace que éste deba ser reparado recurriendo a la cirugía. Para su curación se necesita que el miembro permanezca inmovilizado durante un tiempo más o menos largo. No todas las lesiones son óseas, algunas, tales como los esguinces, torceduras o luxaciones, se producen en las articulaciones. En los dos primeros casos, los ligamentos que unen los huesos quedan parcialmente desgarrados. En el tercer caso, no es un desgarro de los ligamentos lo que tiene lugar, sino una dislocación de los huesos. A estos dos tipos de lesiones hay que añadirla hidratación de sinovia debida a una presencia excesiva de líquido sinovial en las articulaciones, generalmente en la rodilla. En este caso, también es necesario consultar a un médico.

Entre las enfermedades óseas se encuentran la artritis y la artrosis (inflamaciones agudas o crónicas), la osteítis (infección de los huesos y de la médula ósea), la osteomalacia (descalcificación de los huesos debida a falta de calcio y de fósforo), el osteoma (inflamación de los huesos y de la médula ósea), la osteoporosis (atrofia anormal de los huesos). Algunas de estas enfermedades son de origen hereditario, mientras que otras pueden ser consecuencia de desarreglos hormonales. Pero hay muchas que tienen su origen en causas que la medicina no ha conseguido aún aclarar. Evidentemente, esta causa no es fisiológica, sino psíquica. En otros términos, proviene de un desequilibrio energético, que en algunos casos puede ser restablecido utilizando los métodos terapéuticos que le enseñaremos en este libro.

¿Qué se puede hacer para mantener el armazón óseo en buen estado? En primer lugar es necesario ingerir una alimentación que proporcione las proteínas, las vitaminas y las sales minerales indispensables para su constitución. Tendremos ocasión de volver sobre este punto en el próximo capítulo, ya que en ella estudiaremos la digestión y examinaremos la importancia de la nutrición. En segundo lugar, es preciso evitar las posiciones incorrectas, pues a la larga, son la causa de las desviaciones de la columna. 




vertebral (cifosis, lordosis o escolíosis). Esto se aplica también a las posturas que adoptamos al estar sentados, de pie o  acostados. En tercer lugar, es conveniente hacer regularmente algún ejercicio para mantener la flexibilidad de las articulaciones. Lo ideal sería dedicarse a actividades físicas que procuren al mismo tiempo cierta relajación al cuerpo, lo que no es el caso de los deportes, puesto que la mayoría requieren una excesiva tensión nerviosa, muscular y sanguínea, y esto va en contra de los objetivos buscados. Son muchas las razones que hacen que el andar, cuando se practica con el fin de relajarse y siempre que se procure caminar bien derecho, es una excelente práctica para cuidar el conjunto del esqueleto, produciendo al mismo tiempo una regeneración física y mental.

Tal como le hemos indicado en el párrafo anterior, el próximo capítulo estará dedicado al estudio de la digestión, ya que ésta es una de las funciones esenciales del cuerpo. En él veremos que gracias a una buena higiene alimentaria se puede contribuir eficazmente a la preservación de gran número de enfermedades.

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