miércoles, 21 de marzo de 2012

LA RESPIRACIÓN


LA RESPIRACIÓN

Después de estas aclaraciones preliminares, ahora vamos a hablar de los procesos que intervienen en la respiración. En primer lugar, debemos precisar que el aire puede penetrar en el cuerpo por la nariz o por la boca. Aunque es preferible respirar por la nariz, pues el aire inspirado al pasar por las fosas nasales, se calienta, se humedece y se limpia, lo que no ocurre cuando respiramos por la boca. Al examinar con cuidado ese maravilloso instrumento que es la nariz, no podemos por menos de admirarnos ante los prodigios que despliega la naturaleza para mantener el interior del cuerpo totalmente desprovisto de impurezas. El aire inspirado pasa seguidamente a la tráquea, que es un tubo cuya rigidez está asegurada en su interior por anillos cartilaginosos dobles, células mucosas y células ciliadas. El papel de estas células es retener las impurezas atmosféricas que la boca no ha detectado o que no han sido debidamente filtradas. Cuando la tráquea se ensucia por estas impurezas, sentimos necesidad de toser, e incluso de escupir.
La tráquea se divide en dos bronquios principales, llamados "bronquios raíces", uno para el pulmón izquierdo y otro para el pulmón derecho. Debemos precisar que el pulmón izquierdo tiene sólo dos lóbulos, mientras que el pulmón derecho tiene tres. Esto se debe a que el pulmón izquierdo es más pequeño a causa del espacio que ocupa el corazón en la caja torácica. Los dos bronquios raíces se dividen a su vez en bronquios más pequeños, o bronquios lobulares, que después de una serie de sucesivas subdivisiones, terminan en los bronquiolos. Los millones de bronquiolos que se encuentran en los pulmones sirven para alimentara los alvéolos pulmonares, que no son otra cosa que pequeños sacos destinados a recibir el aire que respiramos. El tejido pulmonar está constituido por unos trescientos millones de alvéolos pulmonares, muy ricos en capilares sanguíneos. A nivel del tejido pulmonar, o sea, en los alvéolos pulmonares, tienen lugar los intercambios "gaseosos" del cuerpo humano, siendo a este mismo nivel donde el elemento A de la Fuerza Vital penetra en la sangre. Pero ¿Qué son estos intercambios que hemos llamado "gaseosos" a falta de un calificativo más apropiado?

El primer intercambio es el que permite al oxígeno y a la esencia cósmica pasar de los alvéolos pulmonares a los capilares sanguíneos que los recubren. La sangre oxigenada y vitalizada es conducida hasta el corazón por la vena pulmonar y enviada a todas las partes del cuerpo por medio de la aorta. Entonces comienza la alimentación de todas las células del organismo de oxígeno y de esencia cósmica, y a través de ellas, de todos los órganos. Es necesario que sepa que la hemoglobina de los glóbulos rojos es quien fija el oxígeno y que es precisamente en su núcleo donde se condensa la esencia cósmica. Esto tal vez le sorprenda, dado que este núcleo es invisible. Sin embargo, contrariamente a lo que afirman ciertos científicos, existe como centro energético. Volveremos sobre este punto en los próximos capítulos. En el momento de la inspiración, estos dos componentes del aire pasan a los capilares, y por esta causa, decimos que la polaridad positiva de la Fuerza Vital es introducida en el cuerpo gracias al aire que inspiramos.

El segundo intercambio es el que permite al gas carbónico pasar de los capilares sanguíneos a los alvéolos pulmonares. Este gas carbónico es un producto de deshecho generado por el metabolismo celular, por lo que debe ser expulsado del cuerpo para que no envenene al organismo a través de la corriente sanguínea. En los pulmones pasa a los alvéolos pulmonares, para ser expulsado del cuerpo en el momento de la espiración. La vena cava es el conducto que envía al corazón la sangre cargada de gas carbónico y la arteria pulmonar es la que la envía del corazón a los pulmones para que sea de nuevo oxigenada y revitalizada. En el próximo capítulo hablaremos con mas detalle sobre como se efectúan estos intercambios entre los pulmones y la sangre y también le presentaremos un esquema que ilustra el recorrido que la sangre realiza por el cuerpo.

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