martes, 20 de marzo de 2012

LA PREVENCION MENTAL




LA PREVENCION MENTAL

Como es evidente, la prevención mental de las   enfermedades está relacionada con la atención  que debemos prestar a los pensamientos. Dado que son de naturaleza vibratoria y que nuestro cuerpo también lo es, es fácil comprender que tienen un efecto permanente sobre él. Si nuestros pensamientos son positivos, generan armonía en nosotros, siendo ésta la principal condición para mantener una buena salud. En cambio, si son negativos, engendran una discordancia interior que, muy a menudo, se traduce por una enfermedad. Se entiende por “pensamientos positivos” los que son conductores de sentimientos basados en el amor, en la amistad, en la tolerancia, en el perdón, en la generosidad, en el altruismo y, en general, en todas las virtudes que el hombre puede y debe manifestar en su vida cotidiana. Por "pensamientos negativos" entendemos no solamente los pensamientos engendrados por la envidia, los celos, la ira, el odio, el rencor, etc., sino igualmente los que corresponden a un estado permanente de angustia, de temor o de pesimismo.
Ahora parece evidente que los pensamientos tienen una gran influencia sobre la salud dado que este hecho ha sido ampliamente reconocido por los profesionales de la medicina. Sin embargo, no siempre fue así. La medicina oficial ha negado esta influencia durante siglos, considerando que el origen de todas las enfermedades sólo podía encontrarse en anomalías puramente funcionales u orgánicas. Sin embargo, es curioso comprobar que desde hace mucho tiempo la ciencia admite que una "moral alta" es una baza importante para obtener la curación de enfermedades graves. Por tanto, también debería reconocer que una "moral baja" puede dar lugar a recaídas o ser la causa de que no se superen fácilmente las enfermedades. La respuesta es simple: Si acepta esta verdad, se obliga a reconocer que los pensamientos negativos forman parte de las causas patológicas, lo que hace intervenir un elemento subjetivo e irracional en una ciencia que pretende ser muy racionalista.
La principal causa de la mayor parte de las enfermedades es debida a un descenso de la frecuencia vibratoria del ser, y este descenso es la consecuencia de un desequilibrio entre las polaridades negativa y positiva de la Fuerza Vital. Ahora bien, por razones evidentes, todo mal pensamiento produce un desequilibrio, pues se opone al flujo vibratorio de la Armonía Cósmica que debe prevalecer en todos los órganos y en todas las funciones físicas y síquicas del ser. Cuando esta oposición es sólo pasajera, no tiene ningún efecto negativo sobre la salud. En cambio, cuando se mantiene de forma continua y voluntaria, termina por crear una condición discordante que, en un plazo más o menos largo, da origen a diversos trastornos fisiológicos. Es importante que comprenda que el hombre no debe temer a los pensamientos negativos de otros, ya que éstos no tienen otro poder que el que se les otorga, sino más bien a los que él mismo mantiene. Por tanto, debe conceder tanta importancia a la higiene mental como a la del cuerpo físico. Quien ignore esta verdad lleva en él los gérmenes de diversas enfermedades, corriendo el riesgo de padecerlas en cualquier momento de su existencia.
Continuaremos este estudio en el próximo capítulo y en él veremos que la salud depende también del estado emocional y de la capacidad de vivir en la espiritualidad.

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