martes, 20 de marzo de 2012

LA PREVENCIÓN FÍSICA



LA PREVENCIÓN FÍSICA

En los primeros capítulos de este libro, hemos insistido en la importancia de una buena higiene de vida en el plano alimentario. Es evidente que no podemos esperar mantener una buena salud si comemos mal, es decir, si consumimos unos alimentos mal equilibrados o de mala calidad. Como hemos recordado repetidas veces, los alimentos y la bebida que consumimos cotidianamente están estrechamente ligados a una de las dos polaridades  de la Fuerza Vital, en este caso, a la polaridad negativa. Por esta razón, debemos dedicarles gran atención y procurar que respondan a las necesidades reales de nuestro organismo. Si descuidamos la importancia de la higiene alimentaria, no aportamos a las células del cuerpo la vitalidad física que les es necesaria por a trabajar en buenas condiciones. El conjunto del organismo se resiente fatalmente pues, en el plano meramente fisiológico, su funcionamiento general es un reflejo de la actividad celular.
Cuando estudiamos la célula explicamos que prácticamente todas las formas de cáncer son consecuencia de una situación anárquica en uno o varios órganos. La medicina afirma cada vez con más seguridad que entre los factores cancerígenos, la mala alimentación es uno de los más frecuentes. Ello supone que una nutrición inadecuada o consumida en malas condiciones crea un desequilibrio en el organismo que, en muchos casos, favorece la aparición de metástasis, es decir, de células cancerosas. Esto no debe sorprenderle ya que los alimentos y las bebidas aportan al cuerpo la energía indispensable para cada una de sus funciones. Ahora bien, es evidente que si el potencial de esta energía es demasiado débil, el metabolismo celular se lleva a cabo al precio de enormes esfuerzos o tensiones que, a más o menos largo plazo, se manifiestan bajo la forma de enfermedades graves.
En consecuencia, debe comprender que la elección de una buena alimentación constituye uno de los elementos más importantes para prevenir las enfermedades. Es cierto que el mundo en el que vivimos hace cada vez más difícil el respeto a las reglas nutricionales básicas. El ritmo desenfrenado de vida que lleva la mayoría de la gente, la conduce a descuidar la calidad de sus comidas, no sólo en lo referido a la nutrición sino también en cuanto a las condiciones en las que comen. Por esta razón insistimos una vez más en la atención que debe conceder a sus comidas, ya que si Dios ha hecho de la alimentación una necesidad vital que resulta placentera, no es para que el hombre, por ignorancia o por negligencia, la transforme en causa de enfermedades y sufrimientos.
Lo que acabamos de explicar sobre la alimentación se aplica también al aire que respiramos. Ahora usted ya sabe que está directamente ligado a la polaridad positiva de la Fuerza Vital. Lo que significa que el bienestar físico del organismo depende también de la calidad del potencial energético que introducimos en el cuerpo por medio de la respiración. Por tanto, es fácil comprender que si respiramos constantemente aire contaminada, estamos creando en nosotros los gérmenes de numerosas enfermedades. Hay que añadir que el mero hecho de disfrutar de un medio ambiente puro no es suficiente para que la respiración aporte al hombre el máximo de la energía vital que transporta el aire. Para favorecer los procesos metabólicos que están ligados directa o indirectamente a la función respiratoria es necesario también respirar correctamente. Muchos especialistas han hecho hincapié en que el volumen de la caja torácica del hombre tiene una fuerte tendencia a disminuir en el transcurso de las generaciones. Esto se debe a que las condiciones de vida requieren cada vez menos esfuerzo de la función respiratoria y a que la mayor parte de las personas no se preocupan por compensar este hecho concediendo mayor atención a su manera de respirar. Por otra parte, y esto es muy importante, debe recordar constantemente que la vitalidad contenida en el aire no se limita en ningún caso al oxígeno, sino que incluye igualmente una esencia cósmica que, en definitiva, es la que contiene el origen divino de la vida. De hecho, tal como hemos puesto de relieve varias veces en los primeros capítulos, es esta esencia la que, al penetrar en cada célula, hace del hombre un ser vivo y consciente. Llegará el día en que la ciencia médica reconocerá oficialmente este principio que los rosacruces mantienen desde hace siglos. De todo lo anteriormente expuesto, es fácil deducir que el respeto hacia una buena higiene respiratoria tiene consecuencias sumamente positivas en el bienestar físico y síquico.
En el plano físico, además de la necesidad de comer y de respirar correctamente, hay otro punto importante que hay que respetar si se quiere mantener una buena salud Se trata del beneficio que se obtiene de la actividad física regular. Cuando hablamos de "actividad física " no nos referimos necesariamente, tal como muchos la conciben, a la práctica de algún deporte. Lo que queremos es llamar su atención sobre el hecho de que el cuerpo tiene necesidad de un mínimo de ejercicio para que todo el metabolismo se efectúe en buenas condiciones. Además, hay que usar regularmente ciertas funciones puramente musculares para que no pierdan el dinamismo que deben mantener en caso de necesidad. Son muchos los médicos que afirman que no caminamos bastante, lo que, en el transcurso de las generaciones, podría conducir a una atrofia progresiva de los miembros inferiores de la especie humana. Es normal que la morfología humana experimente transformaciones, dado que el cuerpo debe adaptarse a su entorno. En este aspecto, no nos cabe ninguna duda de que la fuerza muscular del hombre disminuirá con el tiempo, ya que la tecnología le liberará cada vez con más frecuencia de las tareas agotadoras. Sin embargo, no debemos caer en la trampa de la comodidad cometiendo el error de no utilizar el cuerpo físico en aquellas actividades que le son beneficiosas.
Para poner un ejemplo en lo referido a la salud, el estreñimiento es la enfermedad típica que sufren las personas que no hacen ejercicio. Es de sobra conocido que los movimientos del cuerpo, sobre todo los que se realizan al caminar, favorecen el buen desarrollo de ciertas fases de la digestión intestinal y son un excelente remedio contra el estreñimiento.
Podríamos poner otros muchos ejemplos para demostrar que la actividad física regular es altamente beneficiosa para numerosas funciones del cuerpo. Es evidente que la obligación de realizar regularmente algún tipo de ejercicio es algo que depende del modo de vida de cada uno. Si una persona ejerce una profesión en la que utiliza su cuerpo físicamente, no hay ninguna razón particular para que deba practicar una actividad física suplementaria. En cambio, los que hacen un trabajo sedentario, deben esforzarse por compensar esta carencia cuando dispongan de tiempo o se presente la ocasión. Cada cual debe elegir como unir lo útil a lo agradable escogiendo la manera de dar al cuerpo la actividad que necesita. Hay quienes elegirán caminar, otros la jardinería, y otros practicar algún deporte. Lo que importa, es no olvidar que el cuerpo del hombre es una máquina compleja cuya mecánica debe ser cuidada regularmente.
Antes de comenzar el estudio sobre como prevenir mentalmente las enfermedades, deseamos proponerle cinco sencillos ejercicios aconsejándole que los lleve a cabo con la mayor frecuencia posible. Todos ellos están relacionados con el bienestar del cuerpo físico al estar vinculados directamente con los beneficiosos efectos producidos en el organismo por el magnetismo terrestre.
- En primer lugar, le sugerimos que realice regularmente los dos ejercicios que le han sido propuestos en el capítulo XIX. Recuerde que el primero consiste en ponerse de pie delante de una ventana abierta o al aire libre, los pies juntos uno contra el otro y las manos con las palmas juntas. Manténgase en esa posición aproximadamente cinco minutos mientras efectúa una serie de respiraciones profundas negativas. El segundo consiste en ponerse de pie ante una ventana abierta o al aire libre, las piernas y los brazos separados, los pies bien apoyados sobre el suelo y las palmas dirigidas hacia lo alto. Como ya hemos dicho anteriormente, estos dos ejercicios tienen la finalidad de aumentar la intensidad de nuestro magnetismo positivo o negativo. Pueden ser practicados solos o uno tras otro. En el segundo caso, el ejercicio N° 2 debe ser realizado después del ejercicio N° 1, a continuación o después de una pausa de aproximadamente cinco minutos, según prefiera.
- El tercer ejercicio que le proponemos llevar a cabo tan a menudo como le sea posible, consiste en salir al exterior y tumbarse en la tierra, sobre la espalda, con las piernas separadas y los brazos en cruz, las palmas vueltas hacia el cielo. Mientras permanece en esa posición, proceda a realizar una serie de respiraciones profundas neutras de cinco a diez minutos de duración. Al final de esta serie, puede continuar el ejercicio permaneciendo tumbado, pero realizando respiraciones normales. Este ejercicio le pondrá en contacto directo con el magnetismo terrestre reforzando su potencial de energía negativa y positiva. Si le es posible, realice este ejercicio sobre la hierba. Puede hacerlo con los ojos abiertos o cerrados.
- El cuarto ejercicio que le aconsejamos practicar para que pueda beneficiarse del magnetismo y de las virtudes electromagnéticas de la atmósfera consiste en que cada vez que se bañe en agua natural, como la de los lagos o la del mar, haga "la plancha". O lo que es lo mismo, colóquese en el agua en la posición que le ha sido indicada en el ejercicio anterior. Las respiraciones que debe efectuar son las profundas positivas, ya que necesita retener aire en los pulmones para permitir que su cuerpo flote. Este ejercicio puede realizarlo durante todo el tiempo que desee.
- El quinto y último ejercicio consiste en que, cada vez que tenga oportunidad y si no hay nada que se oponga a ello, camine con los pies desnudos sobre el rocío de la mañana mientras realiza respiraciones profundas neutras. Un paseo de cinco a diez minutos es suficiente para permitir que su cuerpo aproveche el magnetismo específico del rocío. Este posee propiedades químicas y alquímicas muy especiales puesto que es el resultado de una condensación que asocia el electromagnetismo negativo de la Tierra con el electromagnetismo positivo de la atmósfera.
Estos sencillos ejercicios deben ser realizados de forma discreta. No debe darles un carácter exhibicionista atrayendo la atención sobre usted. Se trata de simples prácticas que pueden ser efectuadas de manera natural cuando se presente la ocasión.

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