martes, 20 de marzo de 2012

LA AUTOCURACIÓN




LA AUTOCURACIÓN

Una vez hechas estas dos importantes observaciones, ahora vamos a pasar a la parte práctica de la autocuración. En realidad descansa en los mismos principios que le han sido explicados para tratar a otros. Es decir, está basada ante todo en el estímulo negativo o positivo del cuerpo, dependiendo del trastorno que se sufra. Antes de darle una explicación más amplia sobre como puede curarse si padece ciertas enfermedades, tenemos que recordarle una vez más que la autocuración no es un sustituto de la medicina oficial. Al igual que en los tratamientos que se dan a otros, el arte de la autocuración debe ser considerado como una práctica adicional.

Esto significa que si sufre un trastorno grave, lo mejor es que acuda a un médico para que éste realice un examen más profundo. Incluso puede ser útil consultar a varios a fin de comparar los distintos diagnósticos. Cuando sepa exactamente cual es su dolencia, debe usted elegir libremente la terapia médica que considere más eficaz para ayudar a la naturaleza a neutralizar el mal. Paralelamente al tratamiento prescrito, le aconsejamos encarecidamente que recurra a la autocuración rosacruz.

En cualquier enfermedad, lo primero que debe hacer es eliminar las causas externas que hayan podido servir de catalizadores a la perturbación interior cuyos efectos está sufriendo. Está claro que no siempre es posible conocer estas causas. Sin embargo, si sabe que se deriva de la violación de una ley natural, de una mala alimentación, de una insuficiencia o exceso de ejercicio, de falta de descanso, de una actitud mental demasiado negativa, o de cualquier otra causa, lo primero que debe hacer es suprimirla. Por ejemplo, si alguien sufre una infección pulmonar y fuma mucho, no tiene ninguna posibilidad de curación mientras no deje de fumar. De la misma manera, si una persona sufre de úlcera de estómago y no hace ningún esfuerzo para comer mejor y en mejores condiciones, la naturaleza tendrá muchas dificultades para restablecer la salud en ella. Por tanto, cuando conozca el diagnóstico médico de su enfermedad, lo primero que debe hacer es comprobar si, como consecuencia de su comportamiento físico, mental, emocional o espiritual, es responsable de errores que deben ser corregidos. En la mayoría de los casos bastará un simple análisis para tomar consciencia de ello. Otras veces, será necesario recurrir a la intuición. Cuando ni el razonamiento ni la intuición permiten definir los posibles errores cometidos, hay que recurrir directamente a los principios místicos de la autocuración.

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