miércoles, 21 de marzo de 2012

EL HÍGADO


EL HÍGADO

El cuerpo está tan bien constituido que puede sobrevivir aunque pierda algunos órganos, sobre todo, los que son dobles. Por ejemplo, una persona puede continuar viviendo sin estómago, sin bazo, sin un pulmón, sin un riñón, sin parte del intestino, sin vesícula, etc. Sin embargo, el hígado es indispensable para la vida, no porque sea el órgano más grande del cuerpo, sino porque debe cumplir funciones muy diversas. Compuesto por dos lóbulos, está situado en la parte superior del abdomen, por debajo del diafragma que le separa de los pulmones y encima del estómago y de los intestinos, apoyado en las tres últimas vertebral dorsales. A continuación vamos a considerar algunas de sus funciones más importantes.

En primer lugar es necesario que sepa que el hígado segrega la bilis que se almacena en la vesícula biliar y que llega hasta el duodeno con los alimentos. Este líquido alcalino es indispensable en una de las fases de la digestión. En segundo lugar debe recordar que las sustancias nutritivas llegan hasta él a través de la vena porta antes de entrar definitivamente en la corriente sanguínea, y después de haber sido extraídas del intestino delgado. Algunas substancias, como los azúcares y las vitaminas, quedan almacenadas en el hígado para ser utilizadas posteriormente. Otras son transformadas en elementos nutritivos que pueden ser fácilmente asimilados por el organismo. Estos elementos, que pueden ser absorbidos, pasan del hígado a la circulación sanguínea a través de las venas subhepáticas. Por esta causa, la sangre que llega al corazón derecho es rica en elemento B de la Fuerza Vital. Con el fin de que pueda comprender correctamente las explicaciones que vamos a darle a continuación, le rogamos que consulte el grabado que figura en el anexo del capítulo anterior.

La misión del hígado no está limitada al almacenamiento de ciertas sustancias, ni a la transformación de los alimentos, digeridos en elementos nutritivos fácilmente asimilables por el organismo. También constituye una reserva de hierro y de azúcares, y sobre todo, de lactosa y fructosa. Además lleva a cabo el enorme trabajo de eliminar los productos tóxicos del cuerpo, colaborando en ello con la linfa y la sangre. Por un lado, extrae de la corriente sanguínea el amoníaco producido por el intestino, transformándolo en urea. Por otro, absorbe el alcohol de la sangre para transformarlo en sustancias menos nocivas o para enviarlo a la vesícula biliar, donde será neutralizado. También elimina los medicamentos absorbidos después de haberlos sometido a una transformación. Además, se puede observar que la corriente sanguínea que abandona el hígado para alcanzar la parte derecha del corazón, no sólo es rica en elemento B, sino que también ha sido purificada de muchos productos tóxicos, que de no ser neutralizados, darían lugar a numerosas enfermedades.


A través de estas explicaciones generales le será fácil deducir cual debe ser el comportamiento a seguir en el plano físico para facilitar el trabajo del hígado y contribuir a su bienestar. En primer lugar, es necesario ingerir alimentos que desde el primer momento sean fácilmente asimilables por el organismo. Debe saber que los alimentos condimentados en exceso tienen una repercusión negativa sobre el hígado. En segundo lugar, que la ingestión excesiva de alcohol es causa de muchos problemas circulatorios, nerviosos, y que incluso puede dar origen a la cirrosis. En tercer lugar, es sumamente importante no abusar de los medicamentos de origen químico, puesto que hacen trabajar en exceso al hígado y tienen efectos secundarios que pueden ser causa de enfermedades más graves que aquellas a las que se intenta combatir.

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