martes, 20 de marzo de 2012

EL EQUILIBRIO PERSONAL



EL EQUILIBRIO PERSONAL

Antes de finalizar este capítulo nos parece importante abordar un punto del que todavía no habíamos hablado. Le aconsejamos que cada vez que aplique un tratamiento a una persona de su entorno, independientemente del método terapéutico utilizado, dedique a continuación algún tiempo para recargarse y para recuperar el equilibrio. Para ello, y si las circunstancias lo permiten, debe proceder de la manera siguiente:

- Después de haber terminado el tratamiento, lávese bien las manos.

- Efectúe los dos ejercicios que le hemos indicado en el capítulo XIX como preparación, empezando por el N° 1, aunque, en este caso, es evidente que no tienen un objetivo preparatorio, sino compensatorio.

- Termine su equilibrio personal con la invocación siguiente: "Que Dios me recargue en todos los planos de mi ser. ¡Que así sea! ".

- Después de una pausa de algunos segundos, beba un vaso de agua y reanude sus actividades normales.

De lo anteriormente expuesto no debe deducir que cuando da un tratatinento rosacruz a un paciente, esto le agota a usted. La energía negativa o positiva que le transmite es la que a usted le sobra y que, de todos modos, sería irradiada hacia afuera bajo el efecto del magnetismo natural. El equilibrado personal que le aconsejamos que lleve a cabo después de los tratamientos, tiene el objetivo de reforzar su propio potencial magnético, independientemente del trabajo de curación que haya realizado. Esto quiere decir que puede poner en práctica estos dos ejercicios siempre que desee aumentar ambas polaridades de su propia Fuerza Vital. Volveremos a hablar de ello antes de finalizar este libro.

El próximo capítulo examinaremos como puede utilizar los principios que hemos estudiado hoy en el marco específico de la autocuración puesto que la terapia rosacruz puede aplicarse tanto a los problemas de salud del prójimo como a los propios.

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