martes, 20 de marzo de 2012

CAPÍTULO XIX



CAPÍTULO XIX

Hemos dedicado los cuatro últimos capítulos a la presentación de la mayor parte de dolencias, más o menos graves, que pueden ser aliviadas o curadas aplicando la terapia rosacruz. Pero debemos repetir una vez más que todos los tratamientos que hemos puesto en su conocimiento no deben, en ningún caso, sustituir a la medicina. Si una dolencia persiste, debe aconsejar siempre al paciente que se haga examinar por un médico, a fin de saber exactamente cual es el origen de la misma. Si es usted quien tiene problemas de salud, este consejo debe aplicárselo a sí mismo. Tal como ya hemos indicado anteriormente, si tiene alguna enfermedad grave, no vamos a recomendarle una terapia determinada, sino que es usted quien debe elegir aquella que más lo convenza. Nos contentaremos con decir que, aunque algunas lo pretendan, no existe ninguna terapia que sea capaz de curar todo tipo de enfermedades. El hombre siempre tiene libertad sobre su cuerpo, y sólo él puede y debe decidir su destino, tanto en el plano físico como en el plano cósmico.

En el próximo capítulo pondremos algunos ejemplos de enfermedades que servirán para ilustrar mejor el método que le ha sido explicado para aplicar los tratamientos rosacruces. Pero antes de pasar al estudio de estos ejemplos, debemos insistir en dos aspectos muy importantes de la curación metafísica. Se trata de la manera en que deben prepararse, tanto usted como su paciente, antes de la aplicación del tratamiento.     Tal como ya está en condiciones de comprender, la terapia rosacruz está basada en la energía síquica transmitida a los órganos o a los tejidos enfermos por medio de los ganglios de la división ortosimpática del sistema nervioso autónomo. De ello se podría deducir que su eficacia sólo depende de esta transferencia energética y, por consiguiente, una buena aplicación de los dedos y una respiración negativa o positiva correcta debería bastar para curar los trastornos sufridos por cualquier persona. Esta conclusión es falsa, ya que la curación mística necesita otras condiciones que son igualmente importantes. Una de ellas es que usted no puede curar al prójimo si no hace todo lo posible para mantener un perfecto estado de salud, lo que supone, en primer lugar, que debe comenzar aplicando a su vida las reglas básicas mencionadas en los primeros capítulos de este libro sobre la manera de mantener saludable el cuerpo físico, y especialmente, todo lo que concierne a la higiene alimentaria y respiratoria. En segundo lugar, significa que su actitud mental y emocional debe ser siempre lo más pura posible. Si cuando aplica un tratamiento rosacruz su salud física y su estado sicológico dejan mucho que desear, es evidente que los resultados obtenidos no podrán ser satisfactorios. Debe comprender que la eficacia de la terapia rosacruz depende, no sólo de la manera correcta de aplicar el tratamiento, sino también de su capacidad para mantenerse en armonía con Dios, tanto en el plano físico como en el mental y emocional. Cuanto más reúna estas condiciones, más posibilidades tendrá de convertirse en un poderoso medio capaz de canalizar las fuerzas curativas del universo para mayor provecho de aquellos que las necesitan.

Puesto que uno de los aspectos de la curación rosacruz corresponde a la transferencia de energía negativa o positiva que se produce entre usted y su paciente, es importante que, antes de dar un tratamiento, procure que su propio potencial energético sea lo más potente posible. Para ello, le aconsejamos, que siempre que pueda, antes de proceder a dar un tratamiento rosacruz, efectúe uno de los dos ejercicios preparatorios que vamos a presentarle a continuación. El primero de los ejercicios tiene la finalidad de acrecentar la polaridad negativa que emana de su mano izquierda, por lo que, en consecuencia, debe preceder a los tratamientos de estímulos negativos. El segundo, por el contrario, produce un incremento del magnetismo positivo que irradia de su mano derecha, por lo que es una buena preparación para dar tratamientos de estímulos positivos. Además, justo antes de practicar el ejercicio que más convenga a la situación, le sugerimos que se lave bien las manos y que beba un vaso de agua. En el anexo de este capítulo encontrará una ilustración que representa esquemáticamente las posiciones que deberá adoptar para efectuar estos dos ejercicios preparatorios.

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