miércoles, 21 de marzo de 2012

ANEXO (el efecto de una causa)


imagen no original

ANEXO

Toda enfermedad es el efecto de una causa. A menudo la medicina tradicional comete el error de centrarse únicamente en los cuidados que hay que aportar al órgano o a la parte del cuerpo físico donde parece que se origina el sufrimiento. Sin embargo, la experiencia prueba que con mucha frecuencia la causa real de la enfermedad no está situada en el mismo lugar del dolor. Lo que significa que todo tratamiento que se limite a curar un estado patológico sin que haber localizado previamente su origen, puede resultar inútil. Cuando la enfermedad se debe a una causa determinada, es necesario hacer que ésta cese inmediatamente ayudando a la naturaleza para que pueda restablecer la armonía en el órgano o en la parte enferma del cuerpo. Entonces es el momento de recurrir a un método terapéutico que se deja a la libre elección de cada persona.

Es cierto que no conocemos ni dominamos todas las causas de las enfermedades y de los males que nos aquejan. En cambio, todos disponemos de un medio muy eficaz para crear en el cuerpo las condiciones más favorables para el mantenimiento de una buena salud. Se trata, naturalmente, del poder curativo del pensamiento. Como ya hemos en libros anteriores, los pensamientos que mantenemos tienen muchísima influencia en nuestro bienestar físico. Por esta razón, le recomendamos de nuevo que preste la mayor atención a su actitud mental. Ningún tratamiento, ninguna terapéutica, puede obtener la curación definitiva de una enfermedad cuya causa radique en una mala higiene mental, es decir, en una manera de pensar errónea.


* * *

No hay comentarios:

Publicar un comentario